Demasiado viejo para el rock and roll. Demasiado joven para morir. O, dejándonos de mariconadas, la cabra siempre tira al monte. Hacía tiempo que no disfrutaba de una de las experiencias que más me gustan en esta vida, ir a un club pequeño o de mediano aforo, ponerme en las primeras filas, sudar como un marrano y ser fusilado por ráfagas de vatios de fuego amigo. Ayer, en La Fábrica Pub de Aspe, sucedió. Acudí a lo que iba a ser un funeral de estado en honor de Capitán América y pronto descubrí que no había ningún muerto en el ataúd. ¡Vaya velada que se marcaron los cabrones! Y con qué facilidad se metieron en el bolsillo a la parroquia local, que demostró en todo momento el cariño que profesan por una de las bandas con más carácter que ha parido la Comunidad Valenciana. Fue una noche de grandes canciones, algunas demoledoras versiones y unas guitarras enfurecidas que me hicieron levitar como un chaval (en un portal de la calle principal), pese a que mi estado de forma actual deja mucho que desear, de hecho, este fue el motivo de mi despedida a la francesa. Eso sí, no sin antes meterme en el bautizo que tenían preparado como sorpresa: Capitán América pasa a llamarse Trastazo y comienzan un nuevo viaje hacia la redención. Les deseo toda la suerte del mundo, se la merecen. Una escapada que bien mereció la pena.

Copyright © 2025 SUBTERRÁNEO <Bloc>
Los dominios SUBTERRANEO .com .net .org y .es pertenecen a Manolo Rock.
En la red desde 1998.